Consejos para combatir el síndrome postvacacional

Consejos para combatir el síndrome postvacacional






Las vacaciones, por largas que sean, nunca son suficientes. “Ni me he enterado” o “Parece que me fui ayer” son algunas de las frases más repetidas al regresar a la oficina, siempre acompañadas con un gesto que no refleja la alegría de volver al trabajo, sí la angustia del largo camino hasta que lleguen las próximas.


El síndrome postvacacional


El estrés de volver a tener que hacer frente a las exigencias de la empresa, a la presión del jefe, a movimientos en el organigrama y a volver a manejar las relaciones con los compañeros produce en algunas personas inseguridad.

Síndrome postvacacional, consejos


1. Dividir nuestras tareas diarias en tres bloques: rojo, amarillo y verde, con prioridad sobre las rojas, las más urgentes. Organizar la agenda diaria y, lo que es más importante, cumplirla, siguiendo estos criterios de prioridades.

2. Respetar los horarios de comida y de descanso. El bienestar orgánico es clave para ponerle freno al estrés.

3. Al término de la jornada laboral, realizar actividades placenteras, ya sea deporte, salir con amistades, leer o estar con la familia.

Se considera una pilar fundamental para frenar el estrés el cuidado personal, empezando dos factores claves: la alimentación y el descanso. Recomienda huir de los precocinados y de la comida rápida, prepararla el día de antes y buscar un lugar tranquilo y alejado de la mesa de trabajo. “Hay que desconectar, aunque sólo sean unos minutos”.

Como herramienta complementaria, se aconseja el mindfulness, una técnica que ayuda a tener control sobre donde queremos poner nuestra atención, por lo tanto, a centrarse sólo en el desarrollo de la labor y a marginar en otros aspectos subjetivos.



Recomendaciones contra el desánimo


Aunque comúnmente se la conoce como depresión postvacacional, desde el punto de vista clínico no está descrito como tal en ninguna categoría diagnóstica. No se considera una depresión, es más bien un problema adaptativo a la rutina del trabajo.

1. No apurar las vacaciones hasta el último día. Es conveniente adaptarse al nuevo entorno poco a poco.

2. Cambiar las rutinas de horarios, alimentación y actividad con antelación: un buen truco es poner el despertador 10 minutos antes cada día durante la última semana de vacaciones.

3. Centrar la atención en los aspectos positivos de la vuelta al trabajo, como reencontrarse con compañeros y amigos.

4. Evitar pensar constantemente en el pasado. Las vacaciones ya terminaron y ahora hay que centrarse en el aquí y ahora.

5. Programar una actividad para cada día parecida a las que se hacían durante las vacaciones, como ir al gimnasio, dar un paseo con los amigos o la familia al volver de trabajar, etc.

6. Suele ser recomendable reservarse algunos días de vacaciones para hacer una posterior escapada a lo largo del año. Programar esta escapada genera motivación y mejora el ánimo.

7. Marcarse objetivos y nuevos retos para el nuevo curso, pero de un modo realista. Cargarse de trabajos, proyectos y entrevistas no es la solución.



Si no es posible, la vuelta a la rutina es un buen momento para cargar las pilas y comenzar a hacer ejercicio. Además, la recompensa de la actividad física se notará desde el primer día en tu estado de ánimo y en tu rendimiento laboral.

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